Biografía

Breve historia de un eterno aprendiz de músico

De formación casi autodidacta, comencé a componer a los 15 o 16 años (ahora 43), en aquellos maravillosos años 80 con dos teclados Casio y una cinta de cassette. Luego empezó a aumentar el número de cintas; parecía que me gustaba: Efectivamente, en 1.991, con una grabadora Fostex de cuatro pistas y un pedal Boss reverb-delay como únicas herramientas de producción sonora, publiqué mi primera obra Nature en el sello Hyades Arts. Ese fue el título porque entonces estaba fascinado por las puestas de sol, el origen y evolución de la vida y el otoño.

Antes de Nature había grabado un vinilo con El Sueño de Hyparco, titulado Ambientes Hormonales (1.989), también en el sello Hyades Arts. Obra onírica producida por cuatro mentes flotantes. El concepto surge de una historia creada por Antonio Dyaz, en la cual un escultor viaja en sueños a la antigua Grecia, y tras abundantes desvaríos el escultor muere al despertar. Mi compromiso y acercamiento con este proyecto fue gracias a mi amigo Manolo (presente en la red bajo el alias moogchild, también conocido por su afición al coleccionismo de sintetizadores analógicos) que conoció a Antonio y nos embarcamos en su proyecto, grabando el disco previamente representado en el Centro Cultural de nuestro barrio de Madrid, Moratalaz (noviembre de 1.988), barrio que no parece envejecer y escapa al propio tiempo. Fue una aventura multimedia fascinante donde hubo una representación teatral, esculturas diseminadas por el escenario y dos ordenadores en ambos extremos generando dibujos abstractos aleatoriamente; los 4 músicos estábamos ubicados en la parte trasera del escenario.

En Hyades Arts (1.990-1.995), sello pionero en España de nuevas tendencias musicales, se respiraba mucha creatividad. Fue un proyecto muy serio que desapareció casi de la noche a la mañana, quizás porque los artistas que contenía no tenían lugar en un país como España, que no era muy abierto a proyectos tan arriesgados. Quizá al conquistar mercados más europeos o en plena era internet, como la actual, el sello habría tenido un renombre mayúsculo. Tengo una gran admiración por Antonio Dyaz (ecléctico artista y ser erudito), principal creador e impulsor del sello, ya que creo… ¡insisto!, su idea era muy pionera en España, así como todas sus posteriores actividades en literatura y cine principalmente (ver su página antoniodyaz.com ). Fueron grandes momentos aquellos, a principios de los 90, donde la new age, en el sentido más amplio de la denominación, alcanzaba su clímax en mercados como el americano y el europeo, inclusive en España (ej: Lyricon) posterior a otros pioneros de la new wave de los 80 como Nuevos Medios, pero con proyectos menos arriesgados como los de Hyades Arts.

En 1.994 terminé de grabar breath, un canto al interiorismo personal, muy en relación a la vida libre y solitaria de las ballenas: animal místico + fascinante = mágico. Era una obra a punto de publicar en Hyades Arts pero mi desvinculación con el sello no lo permitió. Tanto nature como breath han servido como material base para mi incorporación al proyecto Músicas a lo Lejos, en el mismo momento de su arranque en el 2.010.

Luego vino la aburrida vida cotidiana después de años de estudios, y eso me tuvo más centrado en labrar mi futuro y ganarme la pensión que a muchos nos obsesiona. En esa época, hasta el año 2.000 aproximadamente, no dejé de componer, aunque de un modo menos metódico y menos conceptual. Entre 2.000-2.003 recopilé una serie de canciones con el nombre de The Odd Songs.

En 2.005, año en el que mi vida personal da un giro de 180º, volviendo a ser otra vez el de antes, me encuentro con un amigo de la adolescencia y entro a formar parte del proyecto Aeural, de orientación pop-electrónico. Actualmente este proyecto se ha parado en el tiempo. Puedes consultar la página web, myspace, Facebook, etc. para más información.

Mis influencias y gustos han sido muy variados, por lo tanto no se circunscriben al entorno de la música electrónica, aunque ésta ha sido la principal. Pero ya que admiro y me empapo de cualquier estilo, en estos dos últimos años he desarrollado diferentes “músicas” que quiero divulgar paulatinamente. Posiblemente los dos últimos años están siendo los más prolíficos de mi modesta historia.

Mi nombre artístico D’Onork Eimert surge de dos encuentros: uno con un extraterrestre llamado D’Onork y otro a partir de un libro sobre un ser más humano llamado Herbert Eimert, pero posiblemente igual de extraterrestre para sus profesores en el conservatorio en el que estudió.

Creo que tengo dos tendencias fundamentales a la hora de componer: una más libre, sin pensar siquiera en una estructura antes o durante el proceso compositivo y, generalmente inspirado por un sonido/s que crea/n un ambiente cautivante, y por otra parte, una manera más estructurada de componer, en la que suelen confluir más referentes desarrollados por otros antes, en la que me dejo llevar unas veces y otras despego más por mi cuenta. El proceso compositivo suele empezar por una idea pequeña que a veces va creciendo y otras veces queda en algo más minimalista o diáfano, musicalmente hablando. Casi siempre me sorprendo a mí mismo en el proceso de composición y esto es lo que me mantiene en vilo para seguir descubriendo lo inesperado que puede ser la próxima vez. También hay momentos de incertidumbre, y me pongo con otro tema que pudo o no quedar también en la incertidumbre. Tengo muchos bocetos, como diamantes en bruto, unos más prometedores que otros. Más o menos sería como pensar que: «las cosas grandes tienen inicios pequeños» [Prometheus]

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